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(Argentina) Puerto Blest, sobre el brazo del mismo nombre del lago Nahuel Huapi, constituye un rincón de paz y aventura entre los bosques que rodean este espejo de agua, con numerosas actividades acuáticas y de senderismo por la selva valdiviana.

puerto_blest_rio_negroPuerto Blest, sobre el brazo del mismo nombre del lago Nahuel Huapi, constituye un rincón de paz y aventura entre los bosques que rodean este espejo de agua, con numerosas actividades acuáticas y de senderismo por la selva valdiviana, lo que sumado a su gastronomía y a la oferta de alojamiento, lo convirtieron en un lugar propio dentro del gran destino que es San Carlos de Bariloche.

La forma más recomendable de llegar es tomar una embarcación desde Puerto Pañuelo, en la península Llao Llao, y navegar los 25 kilometros del brazo más grande del lago.

Los atractivos no se hacen esperar y comienzan al ingreso del brazo, desde donde se pueden ver los los cerros Capilla y Millaqueo, y se pasa frente a la Isla Centinela donde está la tumba del perito Francisco Pascasio Moreno, un lugar donde todas las embarcaciones deben hacer sonar su sirena a modo de saludo.

Las naves acostumbran detenerse en el acceso a la Cascada de los Cántaros, donde hay un sendero escalonado que recorre la exuberante vegetación de la selva valdiviana y lleva hasta el lago Cántaros, que es el origen de la cascada, donde se puede observar un alerce de 1.500 años.

Desde allí, los visitantes pueden arribar a Puerto Blest mediante una navegación de cinco minutos o a pie, por el Sendero de la Bahía que se interna nuevamente en la selva y permite la observación de su flora y fauna, especialmente avícola.

Puerto Blest era habitualmente un destino de paso o para una jornada, pero desde la reconstrucción, en 2015, de su histórica hostería edificada en 1904, los turistas tienen la posibilidad de pasar las noches y tomarlo como base para sus vacaciones en esa zona de Bariloche.

Al no haber viviendas ni comercios vecinos en varios kilómetros a la redonda, es fácil la conexión con la naturaleza y actividades como la pesca, donde ayuda el ambiente calmo del bosque.

Para el ciclismo o el trekking existen caminos inmersos en el mencionado ecosistema que sólo se desarrolla en ese lugar de la Argentina.

Los senderos pueden ser autoguiados y también silvestres de montaña, cuya dificultad es mayor, por lo que se deben realizar en compañía de guías autorizados.

Una gran tentación para los amantes de la aventura, es el Cruce de los Andes en bicicleta, que permite unir Puerto Blest con la Villa Ecológica de Peulla en Chile.
Para realizar esta travesía, que se puede extender hasta la ciudad trasandina de Puerto Varas, sobre el lago Llanquihue, los visitantes deberán llevar su propia bicicleta, que puede ser transportada en catamarán sin costo adicional.

En los lagos andino patagónicos, especialmente en la zona de Bariloche, la pesca deportiva se convirtió en verano en una alternativa tan importante como el esquí en el invierno, y en este sentido el brazo Blest es uno de los rincones pesqueros más atractivos del lago Nahuel Huapi.

Allí se puede practicar tanto la modalidad de trolling, que es la pesca de arrastre desde una embarcación, como de flycast, o pesca con mosca, que atrae a numerosos aficionados de numerosos países.

No obstante, este brazo es un sector poco navegado por pescadores de arrastre, y menos aún por mosqueros, ya que la exuberante vegetación achica las costas y deja poco margen para la circulación, lo que contribuye a una pesca de muy buena calidad en cuanto a tamaño de las piezas y también a cantidad.

Otro atractivo que puede visitarse desde Puerto Blest es el Lago Frías, cuyas aguas tienen un peculiar color verde esmeralda, debido a que llegan desde uno de los glaciares del volcán Tronador, que con sus tres cumbres es límite natural entre Argentina y Chile.

Una interesante excursión lacustres es la que parte del muelle de Puerto Alegre hasta Puerto Frías, en el margen sur del lago, en la cual durante la navegación se pueden observar las condoreras en los paredones de piedra que rodean el espejo de agua, y también el imponente Tronador con sus glaciares.

Puerto Blest es así tanto un refugio escondido convertido en destino genuino para el relax, la visita familiar o la escapada romántica, como un punto de partida para el turismo aventura, el desafío de la pesca y el recorrido de singulares paisajes naturales.

fuente: Télam